X años de Kanîbal'hopox o ¿qué nombre le ponemos a la criatura? / Agustín Fructuoso
Fotografíes de Kanîbal'hopox

 

Kanibal'Hopox representa un deseo “humilde” y perseverante de crear un espacio donde poder compartir experiencias entre diferentes colectivos artísticos, procedentes de diferentes lugares de la geografía europea. Humilde porque es un proyecto que no nace cómo suelen nacer los proyectos normalmente, prueba de esto es que el proyecto como tal tardó varios años y muchos viajes y exposiciones en común en tener nombre. Cuando nos decidimos a bautizar a la criatura le pusimos las iniciales de las ciudades de procedencia de los diferentes colectivos añadiendo una “x” al final con la esperanza –como así ha sido– de que en el futuro se añadieran otros. KAunasNÎmesBArcelonaL'HOspitaletPOrto son las primeras ciudades que crean la red, Lyon y Köln representan de momento a la X final. Los colectivos son Meno Parkas, 4 Barbier, La Xina Art, TPK, Ideias Emergentes, 5 Örte y Le Transfo.

La red se ha ido creando poco a poco y aumentando de componentes en la medida en que las complicidades entre sus miembros se iban haciendo más fuertes. En el inicio de todo está Henri Cartayrade, intelectual y gestor cultural francés, europeísta convicto y confeso y catalizador de la puesta en común de ideas y voluntades de otros europeístas convictos y confesos que desde el ámbito artístico han desarrollado, a partir de sus proyectos, un espacio común de encuentro que además contribuyera a la disolución de fronteras físicas y mentales que todos, de una manera natural, tenían interiorizada. Por un lado y al principio, artistas del colectivo 4 Barbier, de Nîmes conectaron con Ideias Emergentes de Porto y Meno Parkas, de Kaunas. En Catalunya y gracias a Henri C. El colectivo TPK conectó primero con Clarbous y Laurent Da Ponte, integrantes del colectivo Iris Food, de Montpellier y años más tarde con 4 Barbier. Posteriormente el TPK propuso invitar a ingresar en la red al colectivo La Xina Art, de Barcelona y 4 Barbier hizo lo mismo con Le Transfo de Lyon y 5 Örte de Köln, quedando así la red configurada como es en la actualidad.

El nombre, Kanibal`Hòpox se decidió en uno de los encuentros que se realizan anualmente en alguna de las sedes de los colectivos. En este caso fue en el magnifico y acogedor Palais de Cristal en Claret, que, si bien no es la sede de 4 Barbier, es donde tienen su residencia los fundadores de dicho colectivo Elisabeth Krotoff y Bernard Fabvre, residencia que por su tamaño, posibilidades, generosidad y libertad vital de los dos y de su hijo Gregoire era el único lugar posible para albergar a más de cuarenta artistas llegados de Catalunya, Portugal, Francia, Alemania y Lituánia. Se decidió buscar un nombre cuando nos dimos cuenta de que en los proyectos artísticos, lo normal es primero poner un nombre al proyecto y luego con un poco de suerte realizarlo. Todos nosotros llevábamos realizando proyectos conjuntos desde principios de los años 90 los primeros y aún no teníamos nombre porque ni siquiera habíamos pensado que hiciera falta, ocurre que nos dimos cuenta de que la criatura ya era un joven adolescente y que quizás sería bueno el que, por lo menos, ella supiera como se llama y así surgió el nombre de Kanibal'Hopox réseau européen d'espaces de création. El esperar años para buscar un nombre es fruto seguramente de que una de las condiciones indispensable para formar parte de la red es que se sea un colectivo de artistas con la posibilidad de espacio de presentación de proyectos y la otra condición indispensable es no ser gestor cultural. Estas dos condiciones definen totalmente las características formales de Kanibal'hopox, con sus ventajas y sus inconvenientes. ¿Inconvenientes?, bueno, pues el tardar años en saber quien somos. ¿Ventajas?, la primera e importantísima es que en las reuniones anuales de puesta en común de ideas y concreción de proyectos el tiempo dedicado a “burocracia” es mínimo, por no decir que nulo, y, en cambio, el dedicado a hablar de aquello interesante realmente como pueda ser hablar de los proyectos en sí mismos: cantar, bailar –Arvydas Zalpys nunca nos defrauda en este aspecto– y jugar a la petanca sin olvidar los fantásticos ratos de las comidas es lo que se lleva el mayor espacio de tiempo.

Kanibal'hopox nació en un momento en que el viento soplaba con fuerza hacia una idea de Europa como espacio común y la Cultura como herramienta que contribuía al desarrollo de este espacio. En los momentos actuales esta idea está siendo cuestionada y este cuestionamiento está encontrando un determinado ambiente receptivo por parte de colectivos europeos. No me atrevo a decir de que manera es mejor que se articule Europa como espacio político, no sé si es mejor a través de naciones, estados, regiones, ciudades o barrios, pero si creo que sea como sea, la idea de una Europa sin fronteras donde la Cultura sea vehículo de conocimiento, comunicación y que sirva además para la disolución de estereotipos raciales, nacionales y culturales sigue siendo buena idea y es por eso que proyectos como Kanibal'hopox son tan necesarios como siempre.