Alfred Mauve: A tribute to dreamers / A.M.

Text: Inés Boza i La Xina A.R.T., fotografies: A.M.


Alfred Mauve, altrament conegut com a Christian Rideberger, és un artista mig alemany mig francès afincat a Barcelona, des de fa una bona colla d'anys. Va ser un dels principals impulsors d'El Palomar, un espai alternatiu d'exhibició i creació artística al barri de la Ribera, a l'època d'entre segles. Tot i ser un creador polifacètic, darrerament s'ha especialitzat en la fotografia d'espectacles de dansa, teatre o performàtics. Però deixem que sigui la seva companya, la ballariana i directora escènica Inés Boza, qui ens el presenti:

 

"En las dunas de San Pere Pescador hicimos la primera sesión de lo que se convertiría en un largo viaje. Ahí empezó todo.

Me encontré con las fotos de Alfred Mauve en los días que buscábamos un fotógrafo para hacer imágenes de promoción de  Zahoríes,  un espectáculo sobre la sequía, ambientado en un secano ibérico, allá por el año 2000. Sus imágenes de  Els passos de frontera  una exposición que hoy está en el Museo del Exilio de La Jonquera, y acababa de descolgar de Can Felipa me impactaron por su silencio. Transmitían silencio, desierto, un vacío de vocees mudas que hablaban apoyadas en las sólidas composiciones hechas de casi nada. Blanco y negro antiguas técnicas alquímicas de impresión fotográfica.

Fascinado por el mundo del cine nos propuso de hacer sesiones en paisajes especiales en que nosotros bailábamos o simplemente estábamos. Fueron experiencias inolvidables, la arcilla en los pies del estanque de Sils, el ruido atronador de los cazas invisibles que rompían el silencio del desierto de las Bardenas en Navarra, la niebla en los bosques del Montseny, el viento del delta del Ebro. Actuaciones para nadie, para nosotros y para esa cámara que silenciosamente nos acompañaba y robaba melodías de movimiento de vivencias sutiles.

Una cámara que a lo largo de los años ya no veíamos porque siempre estaba allí. En los camerinos, los montajes y en las cenas y los ensayos. Un perseguidor de belleza, de verdad, de poesía que unió a la troupe de profesionales y soñadores que somos. Un viaje desde el blanco y negro de laboratorio al color y las técnicas digitales, de las sesiones convenidas a la presencia improvisada. Una mirada que ve que nadie ve". 

Inés Boza