¿QUÉ HACE MI MANO DERECHA? Estados voluptuosos de la parte izquierda del cerebro / Antonio Luque

Fotografies: Paco Soriano, Dimensional Paco Cable, Polarizador Estudio 1, Kandi Álvarez i Juan Carlos Lozano


Nota introductoria

Hace unos meses cuando me planteaba el ciclo de performance, "Corporeidad y resistencia" en The Grey Square. Me venían a borbotones las performances vistas, ya sean en grabaciones o en directo. Sabía lo que quería que fuera esta incursión en el mundo del arte de acción en La Grey , el público de Tarragona, lugar donde se hacía la propuesta, no está acostumbrado a las expresiones de arte actual, escasas en esta ciudad de la periferia, en la que la cercanía de la absorbente Barcelona la deja desprovista de los lenguajes del arte contemporáneo, parecido a un limbo cultura difícilmente superable.

Además existía otro hándicap, The Grey Square, es un espacio dedicado al arte actual, autogestionado, independiente y alternativo, que sigue la estela de centros de creación parecidos que existen en las capitales europeas y americanas, donde los artistas invitados pueden realizar sus proyectos con entera libertad. El problema aparece en la falta de fondos para realizar las actividades que nos proponemos, ofreciendo en contrapartida, difusión, creación de textos, y posibilitando el espacio para hacer lo más cómodo posible el paso del artista por el mismo. Aún así, la colaboración lograda por parte de los seis performers que conforman el ciclo, la participación del público, que ha ido aumentando semana tras semana y la acogida de los medios nos ha causado una gran satisfacción al equipo que forma La Grey , y a mi personalmente, como comisario del ciclo, ganas de continuar preparando nuevos proyectos y actuaciones.

Definir por que ponerle de nombre al ciclo de performance "Corporeidad y resistencia", es un intento de volver a las acciones de los 70, cuando aparece esta palabra en relación al arte, la performance es una forma revolucionaria de cuestionar los roles de las instituciones artísticas legitimadoras y la separación entre el público y el artista que impone el arte convencional. Pero todos sabemos que el arte es un monstruo que lo absorbe todo, hasta lo que se estructura en su contra. No voy a entrar en valorar que es lo bueno o malo que tienen esas performances primigenias, lo mejor de ellas, fue el grado de libertad absoluta con que las realizaron artistas como Vito Acconci, Chris Burden, Joseph Beuys, Rudolf Schwarzkogler, Günter Brus, Marina Abramovic y tantos otros pioneros de este tipo de lenguaje artístico.

En los últimos años, estamos viviendo una reaparición del arte de acción interesante, quizás pueda ser otra época dorada de la misma, solo hay que esperar a ver como se estructura el mundo del arte para absorber los nuevos paradigmas que los performers proponen. Estamos viendo como son cada vez más las ferias de arte contemporáneo que crean un espacio dedicado a la performance, cada vez son más los museos, instituciones y bienales que dan cabida a este modo de expresión, pero a la vez, esta ocurriendo que la popularización de la misma, también da pie a acciones de dudoso interés, faltas de crítica, aburridas, repetitivas hasta la saciedad, profundamente teatralizadas, y aunque no sea políticamente correcto decirlo, en estos tiempos post-modernos, la pirita ha sustituido al oro y abunda la tramoya, la falsificación y la falla en la mayoría de los contenidos en el arte actual y la performance no se queda atrás.

Es difícil diferenciar donde comienza la impostura y que de verdad encierra el mundo de la performance. Los puristas, con acciones aburridísimas que no entiende nadie, se quejan de los nuevos valores aparecidos al ritmo digital y la comunicación ultrarrápida. Los nuevos performers se quejan de que los seguidores de la performance conceptual solo ponen trabas a los nuevos sistemas de comunicación entre el público y ellos. La performance apareció sin reglas y tiene que seguir sin ellas. Solo pondría una objeción: todo lo que ocurra en la performance tiene que ser auténtico y real. Es un lenguaje más de los que puede usar el artista para llevar su voz a un público ansioso de verdad, pero a la vez acostumbrado a falsos espectáculos. Son tiempos en que nada causa sorpresa, sin embargo envestimos contra los que nos dicen como somos y subimos a la gloria a embaucadores y echadores de cartas.

Sobre "Corporeidad y resistencia"

En el ciclo llevado a cabo en The Grey Square, Sant Llorenç, 3, de Tarragona, participaron 6 performers, del 3 de octubre al 8 de noviembre de 2015, con 7 acciones muy diferentes entre ellas que exploraban desde el hecho social, el mundo artístico, religioso o de género.

Iniciamos el ciclo con "Lavatorio" de Juan Carlos Lozano, una intervención en la que el artista realizaba las abluciones típicas antes del rezo, pero con sangre, una acción en la que se ponía el énfasis en la limpieza religiosa para deshumanizar a los que no profesan la religión propia.

Xesco Mercé retomaba, en "Deconstruïnt a Beuys o com la Mort explica l'art contemporania a una tortuga de guix", la acción que Beuys realizó hace 50 años en "Como explicar el arte a una liebre muerta", para ironizar sobre estos años de arte contemporáneo, mientras cocinaba un arroz con conejo. Una mirada lúcida e irreverente a los abatares del arte del final del XX y principios de este siglo, donde las búsquedas en Internet no siempre te dan lo que esperas.

Abel Azcona, realiza la única performance grupal del ciclo, "El Miracle". Acción que lleva a los participantes a un viaje en busca de sus propios milagros, y que Abel exorciza en el espacio de la sala a partir del recuerdo de los refugiados sirios. Un viaje que les llevará a todos a un punto de no retorno. La mayoría de los milagros son inalcanzables.

Paco Nogales, en "El palomo cojo", nos enfrenta a otra realidad. A partir de su propia experiencia sobre comportamientos homólogos, pone a los asistentes en una situación empática sobre la fragilidad del ser humano y el daño que puede llegar a ocasionar, por motivos de género, a las personas que sufren el insulto. Una acción, que Paco, interrumpe en varias ocasiones para mostrar los "trucos" de la misma y animar al público a que auto conozcan y exploren más sus cuerpos.

Carlos Pina, realizó dos performances: "()versions ()naturals" y "Estética para pobres". En la primera, Carlos nos habla de nuestra separación y aislamiento respecto al cuerpo y a la naturaleza. Enfrentándonos a una realidad nada tranquilizadora: Vivimos de espaldas a la naturaleza y a la vez nos comportamos de manera perversa con ella. En la segunda, Carlos Pina asistido por María Cosmes, realiza una exploración sobre su cuerpo que nos lleva a pensar en los modelos de belleza actuales.

La performance "La escopeta 799; es el momento de pegarnos un tiro dosmilquince!..." de Manuel Morales, fue la última performance del ciclo en La Grey. La sala se convirtió por una hora y media en un espacio de catarsis, desahogo y violencia infantil, de recordatorio a Burden y otras personas en donde su discurso gira en torno al cuerpo y su límite, a la mente y su límite. Como cosa física y psíquica.

Esto ha sido de momento "Corporeidad y resistencia", a fin de cuentas todo lo que somos, y como la vida, la performance no puede ser menos.

Antonio Luque

Comisario de “Corporeidad y resistencia”

Co-director de The Grey Square